
La búsqueda de Lizeth Esthela Bunshi Muñoz, una estilista de 28 años desaparecida hace una semana en Quito, ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que preocupa a las autoridades y a cientos de familias en el país: el incremento de las denuncias por desaparición de personas.
Mientras familiares, amigos y vecinos continúan recorriendo las riberas del río Machángara, en el centro de la capital, con la esperanza de encontrarla, las cifras oficiales muestran que Ecuador registró 3.909 denuncias por desaparición entre enero y junio de 2026, el número más alto para ese periodo en los últimos tres años.
Las labores de búsqueda de Lizeth se intensificaron luego de que el pasado 20 de julio fuera hallada una de sus zapatillas en el sector de Cumandá. Desde entonces, sus allegados han solicitado el refuerzo de equipos especializados del Cuerpo de Bomberos y de la Policía Nacional para ampliar los operativos en la zona.
Las cifras reflejan una problemática creciente
De acuerdo con estadísticas del Ministerio del Interior, las denuncias por desaparición mantienen una tendencia al alza. Durante el primer semestre de 2026 se contabilizaron 3.909 casos, cifra superior a los 3.804 reportes registrados en el mismo periodo de 2025 y a los 3.670 contabilizados en 2024.
El mes de enero fue el de mayor incidencia, con 715 denuncias, seguido de marzo, con 688, y abril, con 646 casos.
Quito concentra gran parte de las denuncias
La provincia de Pichincha ocupa el segundo lugar a escala nacional con 913 desapariciones, de las cuales 823 corresponden al Distrito Metropolitano de Quito.
Según los registros oficiales, el 57,1 % de las desapariciones reportadas en la capital están relacionadas con causas personales (470 casos), mientras que 121 obedecen a causas familiares y 33 se investigan por su posible vínculo con un delito.
Uno de los datos que más preocupa corresponde a las 79 desapariciones catalogadas como involuntarias. En estos casos, la Policía Nacional confirmó que 43 personas fueron encontradas sin vida, una cifra que evidencia la gravedad del fenómeno.
Una problemática que mantiene en alerta al país
El caso de Lizeth Bunshi se ha convertido en uno de los más visibles de los últimos días y ha reavivado el debate sobre la respuesta institucional frente a las desapariciones en Ecuador.
Mientras su familia mantiene la esperanza de encontrarla, las estadísticas reflejan que cientos de hogares atraviesan situaciones similares, en un contexto en el que las denuncias continúan aumentando y las autoridades enfrentan el reto de fortalecer los mecanismos de búsqueda e investigación.



