
El sector atunero ecuatoriano prevé cerrar 2026 con una caída de hasta 10% en sus exportaciones, debido principalmente a la disminución de las capturas de atún en el Pacífico Oriental, asociada al calentamiento de las aguas por el fenómeno de El Niño.
Entre enero y julio de este año, Ecuador exportó USD 1.019,3 millones en productos de atún enlatado, una cifra 5,2% menor a la registrada durante el mismo período de 2025. En cambio, los envíos de atún y pescado en lomo alcanzaron USD 209,3 millones, con un crecimiento interanual de apenas 1%.
Las capturas de atún disminuyen
La reducción de las capturas es uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la industria. Hasta el 2 de agosto, las capturas de atún ecuatoriano en el Pacífico Oriental habían disminuido alrededor de 29% frente al año anterior, según estadísticas de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT).
El gremio atunero señala que la caída incluso sería mayor. Andrés Cuka, presidente del Directorio de la Cámara Ecuatoriana de Industriales y Procesadores Atuneros (Ceipa), indicó que actualmente la disminución llegaría al 42% frente a 2025.
Ecuador representa alrededor del 36% de las capturas de atún en el Pacífico Oriental, siendo el país con mayor participación en esta zona. Una de las principales especies capturadas por la flota ecuatoriana es el barrilete, cuyas capturas habían disminuido 40% hasta agosto.
¿Por qué hay menos atún?
El calentamiento de las aguas del Pacífico Oriental está modificando la distribución de los cardúmenes. Según Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería, el atún busca determinadas condiciones de temperatura y, cuando estas cambian, puede desplazarse hacia otras profundidades o latitudes.
El sector procesador ha respondido a la menor disponibilidad de materia prima local con un incremento de las importaciones. Las empresas están adquiriendo atún procedente de zonas del océano Índico, África, el Atlántico y el Pacífico occidental.
La industria ecuatoriana procesa alrededor de 600.000 toneladas de atún al año. Cerca de la mitad corresponde a capturas nacionales y el resto proviene de importaciones.
Los cortes de luz también preocupan al sector
A la disminución de las capturas se suma otro problema: las desconexiones eléctricas que afectan al sector industrial desde septiembre.
Las empresas atuneras cuentan con sistemas de autogeneración para mantener sus operaciones durante los cortes, aunque su capacidad es limitada. Por ejemplo, una de las empresas del sector dispone de generación propia para aproximadamente 12 horas.
El gremio advierte que desconexiones prolongadas podrían afectar la producción y el almacenamiento del pescado congelado. La falta de energía suficiente obligaría a reducir la capacidad productiva y limitar los inventarios de materia prima.
Ante este escenario, las empresas también han comenzado a invertir en sistemas propios de generación eléctrica. Una de las atuneras prevé inaugurar en noviembre una planta fotovoltaica de 8 megavatios (MW).
Así, el sector enfrenta un doble desafío: menores capturas por el calentamiento del océano y dificultades para mantener la producción ante las desconexiones eléctricas, factores que podrían impactar sus exportaciones durante el cierre de 2026.



