
Han pasado casi diez años desde la desaparición y muerte de Dilan, un niño de apenas cinco años cuyo caso estremeció al país por la crueldad de los hechos revelados durante la investigación. La historia vuelve a generar atención pública tras conocerse que Rosa Toala, una de las sentenciadas por el crimen, fue trasladada a la cárcel de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil.
El pequeño fue visto por última vez el 9 de septiembre de 2016 en el cantón Milagro, provincia del Guayas. Durante las investigaciones, testimonios y pericias permitieron reconstruir los hechos que derivaron en una de las condenas más impactantes de los últimos años en Ecuador.
Según el expediente judicial, Rosa Toala e Iván Landa fueron sentenciados por el asesinato del menor, luego de que las autoridades encontraran restos óseos que fueron sometidos a pruebas de ADN. Los resultados determinaron una compatibilidad del 99,9 % con la madre del niño, elemento que fue clave dentro del proceso.
La investigación también recogió los testimonios de los hermanos de Dilan, quienes relataron presuntos episodios de maltrato físico dentro del hogar. Además, una adolescente denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte de su padrastro, hechos que también fueron incorporados en las indagaciones.
Uno de los momentos determinantes del caso ocurrió en mayo de 2017, cuando Iván Landa decidió acercarse a la Policía para revelar lo ocurrido meses antes. Su confesión permitió a las autoridades ubicar el lugar donde habían sido abandonados los restos del menor y avanzar en el proceso judicial.
Tras varios recursos legales presentados por las defensas, las sentencias se mantuvieron en firme en las distintas instancias judiciales, ratificando la responsabilidad de los procesados.
A casi una década de los hechos, el caso Dilan continúa siendo recordado como uno de los crímenes más impactantes y dolorosos registrados en Ecuador, tanto por la edad de la víctima como por los detalles revelados durante las investigaciones.



