
El sector palmicultor de Ecuador comienza a recuperarse tras una de las peores crisis de su historia, provocada por la enfermedad conocida como pudrición del cogollo (PC), que destruyó más de 110 mil hectáreas de palma aceitera en la provincia de Esmeraldas.
Según explicó Oscar Calahorrano, representante de la Federación Nacional de la Cadena Productiva del Aceite de Palma (Propalma), el 55% de las áreas afectadas ya ha sido recuperado gracias a procesos de resiembra con nuevas variedades híbridas resistentes y de alta productividad.
Este avance permitió que la producción nacional de aceite crudo de palma cerrara el 2025 con 549.878 toneladas, superando ampliamente el punto más crítico registrado en 2022, cuando la producción cayó a cerca de 437 mil toneladas.
Para 2026, las proyecciones apuntan a una producción de entre 604 mil y 632 mil toneladas, lo que convertiría al país en protagonista de uno de sus mejores años históricos para esta cadena agrícola.
Variedades híbridas impulsan la recuperación
Uno de los factores clave detrás de este crecimiento es la implementación de híbridos resistentes a la enfermedad. Según el sector, estas nuevas variedades permiten producir hasta dos y tres veces más aceite por hectárea en comparación con las plantas tradicionales.
Pese a que todavía falta recuperar el 45% de las áreas afectadas, Ecuador se acerca nuevamente al récord histórico alcanzado en 2018, cuando la producción nacional llegó a 677 mil toneladas de aceite crudo de palma.
Además, Propalma sostiene que esta recuperación se desarrolla bajo criterios de sostenibilidad y baja deforestación, ya que las nuevas siembras se realizan sobre áreas previamente cultivadas y no mediante expansión hacia bosques o ecosistemas sensibles.
Mercado internacional favorece al aceite de palma
El escenario internacional también ha beneficiado temporalmente al sector ecuatoriano. El conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, junto con la volatilidad del mercado energético, elevó los precios internacionales del petróleo y de los aceites vegetales.
Esto permitió que el aceite de palma gane competitividad frente a otros productos como la soya, el girasol y la canola.
Actualmente, el aceite de palma es considerado uno de los cultivos más eficientes del mundo, ya que produce entre cuatro y diez veces más aceite por hectárea que otros cultivos oleaginosos.
Colombia deja de ser el principal mercado
Sin embargo, uno de los mayores desafíos para la cadena productiva es el cierre parcial del mercado colombiano, que representaba cerca del 47,8% de las exportaciones ecuatorianas y generaba ingresos cercanos a los 100 millones de dólares.
El sector estima que los envíos hacia Colombia podrían reducirse hasta en un 90%, obligando a los productores a buscar nuevos destinos comerciales.
Ante ello, países como India comenzaron a convertirse en mercados alternativos para absorber parte de la producción ecuatoriana, mientras que México, Europa y Estados Unidos mantienen una demanda estable.
Producción sostenible gana importancia
Otro eje clave para el futuro del sector es la sostenibilidad ambiental.
La entrada en vigencia de nuevas normas europeas sobre productos libres de deforestación obliga a demostrar trazabilidad y bajo impacto ambiental en toda la cadena agrícola.
En respuesta, Propalma impulsa proyectos de monitoreo satelital y trazabilidad que ya integran a más de 3.100 productores ecuatorianos, supervisando más de 100 mil hectáreas de cultivo.
Según el gremio, el 99,9% de las áreas evaluadas presentan muy bajo riesgo de deforestación, fortaleciendo así el acceso del aceite ecuatoriano a mercados internacionales cada vez más exigentes.



