
La crisis del sistema de salud pública en Ecuador ha alcanzado uno de sus puntos más críticos, dejando escenas que evidencian el colapso estructural de hospitales y centros médicos en varias provincias del país. La entrega de cadáveres en cajas de cartón a familiares de personas fallecidas ha generado indignación y conmoción, convirtiéndose en un símbolo de la precariedad con la que actualmente opera el sistema sanitario.
Hospitales desbordados, áreas de emergencia saturadas y una alarmante escasez de insumos médicos forman parte del panorama cotidiano. Pacientes y familiares denuncian la falta de medicamentos, equipos básicos y personal suficiente, lo que obliga a muchos a comprar por su cuenta desde jeringuillas hasta tratamientos completos para poder ser atendidos. En otros casos, la atención simplemente no llega a tiempo.
La situación afecta especialmente a personas de escasos recursos, quienes no cuentan con los medios económicos para costear gastos médicos adicionales. Profesionales de la salud advierten que trabajan bajo una presión extrema, con jornadas prolongadas y recursos limitados, mientras enfrentan diariamente decisiones que ponen en riesgo la vida de los pacientes.
Aunque las autoridades han reconocido dificultades en el sistema, hasta el momento no se han anunciado medidas concretas que permitan aliviar de forma inmediata la crisis. Organizaciones sociales y gremios médicos insisten en la necesidad urgente de una intervención estructural que garantice condiciones dignas tanto para los pacientes como para el personal sanitario, antes de que la situación continúe deteriorándose aún más.



