
2025 se convirtió oficialmente en el año más violento de la historia de Ecuador, luego de que el país alcanzara 8 272 homicidios hasta el 28 de noviembre, una cifra que supera ampliamente los registros de 2023 y rompe todos los precedentes nacionales. El incremento sostenido de muertes violentas evidencia un deterioro acelerado de la seguridad pública en todo el territorio ecuatoriano.
El informe, recopilado con base en datos del Gobierno y entidades de seguridad, señala que la Zona 8, conformada por Guayaquil, Durán y Samborondón, continúa siendo el epicentro de la violencia. En este sector se concentra el mayor número de crímenes debido a disputas entre estructuras de GDO que buscan controlar territorios, rutas y actividades ilícitas.
Las provincias de Esmeraldas, El Oro, Manabí y Los Ríos también registran aumentos significativos en tasas de homicidios, impulsados por conflictos armados, extorsiones, sicariato y la expansión territorial de organizaciones criminales. Las autoridades reconocen que, pese a operativos y estados de excepción durante los últimos años, la capacidad de respuesta sigue siendo limitada frente a la magnitud de la violencia.
Expertos en seguridad advierten que el país enfrenta un fenómeno estructural que no se resolverá únicamente con medidas policiales. Entre los factores mencionados están la presencia de economías ilegales, la debilidad institucional, la corrupción, el microtráfico y el reclutamiento de jóvenes por parte de GDO.
A medida que el año llega a su fin, la cifra podría incrementarse aún más, ya que noviembre y diciembre suelen ser meses con repuntes de violencia. Las autoridades mantienen investigaciones abiertas para identificar patrones, responsables y zonas críticas con el objetivo de reforzar la prevención y contención del crimen organizado en el país.



