
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, expresó su apoyo a la eliminación de la deuda política, el financiamiento estatal destinado a los partidos políticos, argumentando que estos pueden sostenerse con recursos propios, como lo hizo él en su campaña presidencial de 2019. Bukele destacó que, aunque fue un proceso difícil, resultó beneficioso para mantener independencia financiera. Su postura contrasta con la del presidente del Congreso, Ernesto Castro, quien señaló que este financiamiento está respaldado por la ley y que su eliminación podría abrir la puerta a fuentes ilícitas como el narcotráfico.
Por otro lado, Castro planteó preocupaciones sobre las consecuencias de eliminar estos fondos, cuestionando quién financiaría a los partidos y cómo se garantizaría la transparencia si no reciben dinero público. El secretario general del FMLN, Manuel Flores, defendió la deuda política, argumentando que es un mecanismo esencial para evitar la influencia del narcotráfico y el crimen organizado, como se ha observado en otros países de la región, especialmente Guatemala.
La deuda política en El Salvador está reconocida en la Constitución y la Ley de Partidos Políticos, que establece que los partidos tienen derecho a fondos estatales por cada voto válido que obtengan en elecciones. Este sistema busca garantizar la libertad e independencia de las organizaciones políticas, permitiéndoles financiar campañas sin depender de recursos externos que puedan comprometer su integridad.




