
Casi 200 personas fueron asesinadas en Haití durante una masacre perpetrada entre el 6 y 7 de diciembre de 2024 en el barrio de Cité Soleil, en Puerto Príncipe. El crimen fue orquestado por una banda armada liderada por un jefe pandillero, quien creyó que la enfermedad de su hijo fue causada por seguidores del vudú, lo que lo llevó a atacar brutalmente a personas mayores y practicantes de esta religión.
El gobierno haitiano y la ONU condenaron la violencia como un «ataque directo a la humanidad» y un acto de «crueldad insoportable».
El vudú, una religión clave en la cultura haitiana, ha sido históricamente atacado, y la violencia de esta masacre resalta la creciente inseguridad en Haití, donde las pandillas controlan el 80% de la capital.
A pesar de los esfuerzos internacionales, como el despliegue de una misión policial dirigida por Kenia, la violencia sigue escalando en el país. Con más de 700.000 desplazados internos, Haití ha vivido una grave crisis humanitaria, y este nuevo ataque eleva el número de muertes en 2024 a 5.000.



