Néstor Urelio Samaniego, de 82 años, vive en la comunidad de Shumiral. Enviudó cuando tenía alrededor de 40 años y, desde entonces, asumió la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos. Reconoce que no ha sido fácil, pero con esfuerzo lo logró. Actualmente, debido a su avanzada edad, ya no cuenta con un trabajo formal y depende del apoyo de uno de sus hijos, quien le provee alimentos y lo necesario para vivir.
Don Samaniego comenta que pasa la mayor parte del tiempo en su vivienda o ayudando a sus vecinos en tareas cotidianas. Se dedica a criar animales y a cuidar de sus mascotas. A pesar de su edad, se mantiene activo y busca siempre ocupar su tiempo.
Sin embargo, admite que últimamente ha tenido problemas de visión que lo mantienen preocupado. Aunque dice no necesitar ayuda —o siente algo de vergüenza al pedirla—, requiere mejorar el techado de su vivienda y una revisión médica para sus ojos.
Él vive en el barrio Juventud por sus Derechos, cerca de la ciudadela Seis de Julio.




