
Su historia se remonta a 1829, cuando Simón Bolívar concedió a Loja el privilegio de realizar una feria durante la festividad de la Virgen del Cisne.
Desde entonces, esta tradición ha evolucionado y hoy reúne en un mismo espacio comercio, emprendimiento, gastronomía, cultura y entretenimiento.
En esta edición, cientos de expositores presentan sus productos y propuestas, convirtiendo al recinto ferial en un punto de encuentro para propios y turistas.
Y mientras la feria reúne a visitantes, la tradición religiosa también está presente. La Virgen del Cisne permanece en la ciudad durante estas fechas, acompañada por miles de devotos que participan en las celebraciones en su honor.
Casi dos siglos después, la Feria de Loja sigue siendo un punto de encuentro para celebrar lo que identifica a esta tierra: sus tradiciones, su gente y su cultura.



