Una serie de desastres naturales mantiene en emergencia a varias provincias de China, donde tornados, inundaciones, deslizamientos de tierra y un tifón han dejado al menos 38 personas fallecidas, cientos de heridos y más de 130.000 evacuados. Las imágenes de ciudades anegadas, viviendas destruidas y comunidades aisladas han generado preocupación dentro y fuera del país.

Uno de los episodios más graves se registró en la región de Guangxi, donde las intensas lluvias provocaron el desbordamiento de ríos y extensas inundaciones. Además de los daños a la infraestructura y las pérdidas materiales, las autoridades informaron que más de 36.000 cabezas de ganado murieron, afectando severamente al sector agropecuario y a miles de familias que dependen de esta actividad.
En otras zonas del país, un tornado causó destrucción en la provincia de Hubei, mientras que un deslizamiento de tierra en Gansu dejó personas atrapadas bajo toneladas de lodo y rocas. Equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj para localizar sobrevivientes y asistir a las comunidades más afectadas por los fenómenos climáticos.
Las autoridades chinas mantienen activados los protocolos de emergencia y han movilizado recursos para atender a los damnificados, restaurar los servicios básicos y evaluar los daños. Mientras tanto, los organismos meteorológicos advierten que las lluvias intensas podrían continuar en los próximos días, incrementando el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos en distintas regiones del país.



