Japón enfrenta una crisis de envejecimiento poblacional sin precedentes: necesita 570.000 cuidadores adicionales para 2040, pero enfrenta cuatro vacantes por cada candidato disponible. La empresa Visionary de Nagoya halló una solución insólita: recluta fisicoculturistas y atletas jóvenes, ofreciéndoles gimnasio pagado y subsidios para proteínas, rompiendo estereotipos de género en un sector dominado por mujeres mayores de 40 años.

Culturistas como Takuya Usui, exentrenador fitness, ahora asisten a residentes en asilos con su fuerza física, facilitando traslados y cuidados exigentes. Esta estrategia ha multiplicado contrataciones —168 en 2024— y disparado ingresos de la firma diez veces desde 2018. El director Niwa apuesta por «cuidadores macho» para atraer a la Generación Z, mientras 100.000 japoneses abandonan empleos anuales por cuidados familiares, costando miles de millones a la economía. Una reinvención audaz ante el desafío demográfico.
Fuente: DW




