El estrecho de Ormuz volvió al centro de la tensión entre Estados Unidos e Irán, en medio de una escalada que amenaza con golpear al comercio energético mundial y complicar los esfuerzos diplomáticos para frenar el conflicto en Medio Oriente.

En los últimos días, Washington endureció su postura sobre el paso marítimo estratégico, mientras Teherán advirtió sobre represalias y mantuvo abierta la posibilidad de restringir el tráfico por una de las rutas más sensibles del planeta.
La disputa elevó la incertidumbre en los mercados y reactivó el temor de una interrupción prolongada en el suministro de petróleo y gas, con efectos inmediatos en los precios internacionales y en la seguridad regional.
Analistas advierten que cualquier decisión sobre Ormuz no solo tendrá consecuencias militares, sino también económicas y geopolíticas de gran alcance, por tratarse de un corredor clave para el transporte de energía hacia Asia, Europa y América. La crisis también refleja la presión de Donald Trump sobre Irán para forzar concesiones en la negociación, en un escenario donde cada movimiento puede acercar o alejar un desenlace más amplio.
Fuente: The New York Times



