La Asociación de Municipalidades Ecuatorianas (AME) salió a respaldar la reforma al Cootad impulsada por el presidente Daniel Noboa, pese a las críticas y protestas de varios gobiernos locales. La presidenta de la AME y alcaldesa de Muisne, Yuri Colorado, sostiene que la ley no crea una regla nueva, sino que refuerza un mandato vigente desde 2010: que los recursos que reciben los GAD se ejecuten con una proporción de 70% para inversión y 30% para gasto corriente, incorporando “herramientas” para controlar que ese reparto se cumpla. Según Colorado, por eso no habría “nada nuevo que temer”, y cuestiona a sectores del correísmo que hoy rechazan una normativa que, dice, antes defendían como parte de una lógica de eficiencia.
Pero el apoyo de la AME viene acompañado de una advertencia política y administrativa: la disciplina fiscal puede traducirse en recortes de personal, dependiendo de la realidad de cada municipio. Colorado pone como ejemplo su propia gestión en Muisne: afirma que recibió una alcaldía con deudas, atrasos con empleados y sin capacidad de financiamiento, y que tomó la decisión de despedir a 50 personas para reordenar las finanzas. Desde su perspectiva, el ajuste tiene costos, pero permite recuperar acceso a recursos y ejecutar proyectos.
En medio del debate, también se aborda el reclamo central de los alcaldes: los atrasos del Gobierno en las transferencias. Colorado dice que Noboa “heredó” una caja fiscal compleja y asegura que el Ejecutivo ha transferido recursos a prefecturas, municipios y juntas parroquiales, aunque reconoce que aún existiría una deuda aproximada de 400 millones de dólares. Finalmente, marca distancia del PSC —partido con el que llegó a la alcaldía—, afirma que actúa de forma independiente y niega aspiraciones electorales para 2027, insistiendo en que la confrontación entre autoridades solo alimenta el hartazgo ciudadano.





