Durante años, Homar Tumbaco fue conocido en el parque de Camilo Ponce Enríquez, pero no por buenas razones. La adicción al alcohol marcó gran parte de su vida, y tocar fondo llegó tras la muerte de su madre.
Un derrame afectó parte de la movilidad de sus piernas y, dice, cuando se enoja o se frustra, pierde fuerza en ellas. Aun así, eso no detuvo su camino hacia la recuperación.
Hoy, a sus 54 años, Homar es un hombre recuperado. Gracias al apoyo de personas cercanas, logró salir del alcoholismo y retomar lo que siempre lo definió: su conocimiento y su vocación de ayudar a otros.
Actualmente brinda masajes y terapias a domicilio en la comunidad, de Shumiral, poniendo en práctica todo lo que sabe.
Después de todo lo que vivió, Homar quiere que su historia inspire a otros, y deja un mensaje a quienes están inmersos en situaciones similares




