
Mientras el Gobierno mantiene una guerra frontal contra el narcotráfico, un radar militar de última generación adquirido para vigilar el espacio aéreo ecuatoriano permanece almacenado en España, sin fecha de llegada al país. El contrato, firmado en 2023 con la empresa española Indra por más de USD 24 millones, enfrenta retrasos por problemas de infraestructura y una decisión del Ministerio de Defensa que suspendió su ejecución.
En medio de la estrategia estatal contra el crimen organizado, un contrato clave para el control aéreo presenta serios inconvenientes en su ejecución. Se trata de la adquisición del radar tridimensional LTR-25 de largo alcance, destinado a detectar narcoavionetas y fortalecer el sistema de vigilancia de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE).
El contrato fue suscrito en 2023 entre el Ministerio de Defensa y la empresa española Indra, pero desde junio de 2024 el radar permanece almacenado en bodegas en Madrid, pese a estar completamente listo para su embarque. El equipo es altamente demandado a escala internacional; incluso, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, visitó recientemente las instalaciones de Indra, donde —según imágenes difundidas por la empresa— aparece de fondo el radar adquirido por Ecuador.
Desde el año pasado, Indra solicitó formalmente al Ministerio de Defensa que reciba el sistema, adquirido por USD 24 millones 364 mil, el cual debía reemplazar al radar que explotó en Montecristi en noviembre de 2021, un hecho por el que nueve militares fueron condenados por sabotaje.
De acuerdo con el contrato, el radar debía estar instalado y operativo en diciembre de 2025, es decir, 30 meses después de la firma. Sin embargo, diez meses antes, el 12 de febrero, el ministro de Defensa emitió la resolución N.° 16, en la que ordenó la suspensión del contrato.
Según documentos a los que tuvo acceso Televistazo, la suspensión se mantendrá hasta que concluyan las obras de construcción y mejoramiento de la infraestructura operativa, administrativa, social y vial en los cerros Montecristi y San Isidro, zonas estratégicas para la instalación del sistema.
Han pasado más de cuatro años desde la explosión del radar, y las obras de vías, plataformas de seguridad e infraestructura continúan pendientes. Recién en noviembre de 2024, la FAE adjudicó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército la construcción de estas obras.
El radar LTR-25 tiene un alcance de 445 kilómetros y fue adquirido para garantizar el control del espacio aéreo de la costa del Pacífico y del interior del país, cubriendo provincias clave como:
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Esmeraldas
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Manabí
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Pichincha
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Santo Domingo de los Tsáchilas
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Los Ríos
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Guayas
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Santa Elena
La demora en la instalación del radar generó incluso gestiones diplomáticas. La Embajada de España y la empresa Indra expresaron su preocupación al Ministerio de Defensa, debido a que otros sistemas complementarios de comunicación —microondas, satélite y radiocomunicación— ya se encuentran en Ecuador.
Televistazo consultó al Ministerio de Defensa sobre la suspensión del contrato y el retraso en la llegada del radar, pero hasta el cierre de este reportaje no se obtuvo respuesta oficial.




