
Han pasado 20 años desde la muerte del notario José Javier Cabrera Román, una figura que dejó una huella imborrable en El Oro por su poder, riqueza y el escándalo financiero que provocó su caída.
Durante casi 40 años fue notario segundo de Machala y creó un sistema ilegal de captación de dinero que ofrecía intereses del 10 % mensual, atrayendo a miles de inversionistas de Ecuador y del extranjero. Se estima que llegaban a manejarse entre 40 y 100 millones de dólares al mes, incluso con depósitos en efectivo traídos desde Perú, Chile y Colombia. Autoridades, banqueros y religiosos también habrían invertido en el esquema.
El 26 de octubre de 2005, Cabrera murió en Quito tras un infarto provocado por una mezcla de drogas, alcohol y viagra. Su fallecimiento desató el caos en Machala: los pagos se suspendieron, las oficinas fueron saqueadas y miles de personas perdieron sus ahorros. Días después, un grupo de afectados profanó su tumba para comprobar si realmente estaba muerto, en una escena que quedó grabada en la memoria del país.
En su natal Piñas, aún se recuerda al notario como un hombre elegante y reservado, que evitaba el protagonismo pese a su inmenso poder. Su historia, mezcla de ambición, engaño y tragedia, sigue siendo uno de los episodios más polémicos de la historia reciente de Ecuador.




