
La Comisión Pontificia para la Protección de Menores del Vaticano publicó el 16 de octubre un contundente informe que denuncia el «daño continuo» causado a las víctimas de abusos sexuales por la mala gestión de los líderes eclesiásticos. El informe, el primero bajo el papado de León XIV, critica la falta de sensibilidad y transparencia de la Iglesia en torno a los casos de abuso, y hace un llamado a ofrecer «reparaciones» a las víctimas, incluidas disculpas públicas y apoyo psicológico y financiero.
El informe también aborda las deficiencias en Italia y África, donde la implementación de medidas de protección sigue siendo insuficiente. En Italia, la resistencia cultural a reconocer el abuso y la falta de acción de las diócesis se señalan como obstáculos clave. En África, países como Guinea Ecuatorial, Etiopía y Kenia enfrentan serias dificultades para tratar las denuncias, a menudo debido a tabúes culturales o la falta de protocolos adecuados.
La Comisión insta a la Iglesia a ser más transparente en los casos de renuncias o destituciones de obispos por abuso o negligencia, y destaca la importancia de que las autoridades eclesiásticas rindan cuentas. La Iglesia, según el informe, debe adoptar medidas más estrictas para prevenir abusos y garantizar la protección de menores en todo el mundo, un desafío que el nuevo Papa León XIV ha prometido abordar con urgencia.




