El reciente aumento del precio del diésel en Ecuador golpea directamente a la economía de las familias y encarece productos y servicios esenciales. Al ser el principal combustible del transporte de carga, público, y de sectores como la agricultura y pesca, su alza genera un efecto dominó que termina afectando al consumidor final.
Un bus interprovincial, por ejemplo, debe cubrir ahora hasta un 40% más en combustible, lo que eleva el precio de los pasajes. Agricultores y pescadores, por su parte, trasladan sus mayores costos a los consumidores para no operar a pérdida.
Según el INEC, la inflación mensual puede aumentar hasta un 2.5% tras los ajustes al precio del diésel..




