
La marcha atlética ecuatoriana vivió un momento histórico gracias a Iván Darío Oña, quien a sus 18 años rompió un récord sudamericano sub-20 que llevaba más de tres décadas sin ser superado.
Durante el Gran Prix “Gustavo Cárdenas Brou”, celebrado el 15 y 16 de julio en Lima, Perú, el joven marchista registró un tiempo de 39:21.99 en los 10.000 metros marcha, dejando atrás la marca de 39:50.73 impuesta por el legendario Jefferson Pérez en 1993 durante el Panamericano Junior de Winnipeg.
El logro no solo representa una hazaña estadística: Oña venció a rivales de alto nivel, como el peruano Luis Henry Campos (39:49.39) y el colombiano Mateo Romero (40:32.05), destacando con una técnica depurada y un ritmo impecable.
Este récord ratifica el excelente momento del deportista ecuatoriano, que este año ya había logrado otros hitos:
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Subcampeón en la Copa Panamericana de Marcha (Anapoima, Colombia) con 42:15 en los 10 km ruta.
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Campeón nacional juvenil en pista con 43:34.10 en Quito.
Otros atletas ecuatorianos también brillaron en la jornada:
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El fondista Jessiel Alexander Páez rompió dos récords nacionales juveniles. En los 5.000 metros planos registró 14:06.39, superando la marca de Rolando Vera de 1984. Y en los 10.000 metros, con 29:54.65, dejó atrás el récord de Néstor Quinapanta (1989).
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Finalmente, Anahí Suárez ganó el oro en los 200 metros planos, consolidando una jornada dorada para el atletismo ecuatoriano.
Con estos logros, Ecuador reafirma su presencia internacional en el atletismo, y los nuevos talentos demuestran que el legado está más vivo que nunca.




