Esta es la realidad, don Santos Moncada, de 79 años, nos recibe con una mezcla de sinceridad y resignación. Vive en el barrio Juventud por sus Derechos, cada día sale a las calles con la esperanza de vender algo.
Don Santos vende dulces, aguas y gaseosas en su pequeño triciclo, el cual empuja por las canchas y calles del sector de la comunidad. Con ese humilde negocio intenta ganarse la vida, aunque reconoce que a veces no tiene ni para invertir en mercadería.
Antes, trabajaba como vulcanizador, y con casi 80 años, ya no puede cargar llantas ni levantar herramientas. Hoy, su único sustento es un bono del Estado, que apenas alcanza para cubrir parte de su día a día.
Vive en la casa de su hijo, pero la mayor parte del tiempo está solo, ya que su familia trabaja y él debe arreglárselas por su cuenta.
Don Santos necesita ayuda. Un poco de alimentos o mejor aún, algo de capital para surtir su triciclo y continuar con su venta ambulante. Pero si lo ves en las canchas o por tu barrio, él estará agradecido por ayúdarlo con una compra.




