
La industria cementera en Ecuador avanza firmemente hacia la descarbonización total, con miras a alcanzar cero emisiones netas de CO₂ para el año 2050. En ese camino, Unacem Ecuador, ubicada en Otavalo (Imbabura), se posiciona como líder regional, al registrar una huella de carbono de 491 kg de CO₂ por tonelada de cemento, la más baja de América Latina, de acuerdo con la Federación Interamericana del Cemento (Ficem).
Esta meta se alinea con el objetivo regional de reducir a 490 kg CO₂/tonelada para 2030, lo que evidencia que Ecuador está a la par de los estándares internacionales. La planta, situada a 2.500 metros sobre el nivel del mar, ha invertido más de $20 millones en los últimos años para adaptar su matriz energética y optimizar su operación. Actualmente, el 60 % de su energía proviene de combustibles alternativos, como biomasa, aceites minerales usados y residuos procesados (CDR), mientras que el petcoke ha sido reducido al 20 % del consumo energético.
“La sostenibilidad no es solo una imagen, sino una necesidad operativa de largo plazo”, afirmó Diego Moreno, gerente de planta de Unacem Ecuador. Añadió que están capitalizando los resultados de las inversiones realizadas y proyectan otros $4 millones en los próximos años.
Con una capacidad instalada de 1,5 millones de toneladas anuales, la planta produce actualmente cerca de 1,3 millones de toneladas, gracias a una repotenciación que elevó la capacidad de los hornos de 1.600 a 1.900 toneladas diarias. Además, maneja una línea de producción robusta con cinco tipos de cemento (Selvalegre, Campeón, Armaduro, Hormigón y Granel), que se distribuyen principalmente a las provincias del norte y la costa ecuatoriana. Cada día se despachan alrededor de 90.000 sacos, procesados a velocidades de hasta un saco por segundo.
Durante el Congreso C2: Cemento & Concreto Verde 2050, organizado por Ficem y celebrado en Ecuador del 26 al 29 de mayo, expertos regionales discutieron los avances hacia la neutralidad en carbono. Uno de los puntos clave fue la hoja de ruta presentada por el país en 2024, que plantea bajar las emisiones promedio de 552 kg (2019) a 520 kg de CO₂ por tonelada en 2030, mediante la reducción del factor clínico y el aumento del coprocesamiento.
Miguel Ángel Puente, director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano del Cemento y el Concreto (Inecyc), explicó que la industria nacional ha incrementado su nivel de coprocesamiento del 14 % al 50 % en algunas empresas, y espera que el promedio nacional alcance el 21 % en 2030 y supere el 50 % en 2050, para alcanzar la carbono neutralidad total.
La recuperación económica del país también será clave. Tras una caída del 7,8 % en el sector de la construcción en 2024, se proyecta una recuperación del 2,8 % del PIB en 2025, según el Banco Central del Ecuador. Tanto la industria cementera como la del concreto esperan que la inversión pública y privada reactive los proyectos de infraestructura y vivienda.
“La industria de la construcción representa entre el 6 % y 7 % del PIB nacional y es una de las que más empleo genera. Pese a las dificultades, es un sector sólido que sigue en pie”, aseguró Puente.
Una de las propuestas para dinamizar el sector consiste en un proyecto de ley que permita a la empresa privada participar en obras públicas con la posibilidad de descontar sus inversiones en impuestos. Esto podría marcar un punto de inflexión para retomar el crecimiento sostenible en Ecuador.



