
A pocos días de asumir el Ministerio de Salud, Juan Bernardo Sánchez lanza una dura advertencia: la corrupción en el sistema sanitario está profundamente arraigada, y sus tentáculos alcanzan desde los responsables de bodega hasta los encargados de las compras públicas. “Es un problema estructural que ha distorsionado el funcionamiento de hospitales y unidades de salud”, afirmó en una entrevista con Primicias, desde su despacho en Quito.
Sánchez, médico con más de una década de experiencia en el sector público, asumió el cargo el 27 de mayo de 2025, designado por el presidente Daniel Noboa. Desde entonces, ha puesto en marcha un plan de intervención para atacar las irregularidades que afectan el acceso a medicinas, dispositivos médicos y servicios básicos de salud.
“El abastecimiento de medicamentos está cerca del 80%, pero los pacientes siguen sin recibirlos. Eso evidencia que el problema no está solo en la disponibilidad, sino en la distribución y control”, señaló el ministro, quien asegura tener identificados los puntos críticos de la red sanitaria.
Según Sánchez, no se trata de culpar directamente a médicos o enfermeros, sino a estructuras corruptas que operan desde hace años dentro del sistema. “No es el profesional de salud como tal, es la persona corrupta que se ha infiltrado en diversos niveles”, aclaró.
El ministro aseguró que existen estrategias firmes y multisectoriales para enfrentar esta realidad, aunque por razones de seguridad no detalló los nombres ni los mecanismos específicos. También advirtió que no habrá retrocesos: “No podemos permitir que el sistema de salud siga siendo rehén de mafias internas”.
Uno de los proyectos emblemáticos del Ministerio será la construcción de una torre oncológica en el Hospital Eugenio Espejo de Quito, que se encuentra actualmente en fase de planificación y que se espera esté lista hacia 2028. Esta iniciativa busca responder a una creciente demanda nacional de atención especializada para pacientes con cáncer.
En cuanto a la deuda acumulada con prestadores externos —especialmente centros de diálisis—, Sánchez reconoció que existe un pasivo histórico que data de más de una década. No obstante, asegura que ya se ha saldado toda la deuda anterior a 2020, gracias a una estrategia conjunta con el Ministerio de Finanzas.
“Este gobierno ha pagado más de USD 25 millones recientemente, pero aún hay cerca de USD 170 millones pendientes. Iremos cerrando esa brecha con responsabilidad”, prometió el ministro.
Con un discurso enfocado en la transparencia, Sánchez reitera que su gestión se centrará en recuperar la credibilidad del sistema público de salud y en garantizar una atención digna, eficiente y libre de corrupción para todos los ecuatorianos.
Fuente: Primicias




