Hay personas que no necesitan grandes títulos para ser recordadas. Don Daniel Alejandro Jumbo Narváez, o simplemente Don Jumbito, es uno de esos hombres que dejan huella. Llegó a este cantón agro minero con la esperanza de un mejor porvenir para su familia.
Sus primeros años los dedicó al trabajo duro… hasta que la vida lo llevó a un lugar que se convertiría en su segundo hogar: la escuela fiscal mixta Miguel Heredia Crespo.
Sirvió como conserje durante años, pero su labor fue mucho más que limpiar aulas y pasillos. Fue confidente de los niños, apoyo de los maestros, alma de la escuela.
Recuerda con ternura los chistes, las travesuras y las voces alegres de los estudiantes. También las gestiones y actividades que organizaba, siempre pensando en el bienestar de todos.
Hoy, ya jubilado, sigue siendo el mismo hombre servicial. Comparte tiempo con su familia y sonríe cuando lo detienen por la calle para saludarlo. Y este año, la municipalidad de Camilo Ponce Enríquez reconoció su labor con un homenaje merecido.
Con profunda humildad, Don Jumbito agradece a Dios por haberle dado el don de servir, y comparte un mensaje a la comunidad ponceña.




