En un hecho que ha conmovido a todo el país, cinco personas fueron halladas con vida tras pasar 36 horas varadas en un pantano de la Amazonía boliviana, luego de que la avioneta en la que viajaban realizara un aterrizaje forzoso entre la espesa vegetación, a más de 100 kilómetros de la ciudad de Trinidad.
Sobreviven 36 horas atrapados en un pantano rodeados de caimanes tras aterrizar de emergencia pic.twitter.com/hzb7p7EyI0
— EL MUNDO (@elmundoes) May 4, 2025
El piloto, tres mujeres y un niño de seis años sobrevivieron en condiciones extremas, rodeados de caimanes, víboras y mosquitos, sin acceso a agua potable ni alimentos. “Los caimanes y las víboras nos rodeaban… nos vigilaban toda la noche”, relató Pablo Andrés Velarde, piloto de la aeronave, al momento de ser rescatado. Según narró, el combustible derramado por el impacto fue lo único que mantuvo a raya a los animales durante las noches.
Los tripulantes permanecieron sobre el fuselaje semi sumergido, con síntomas de deshidratación y múltiples picaduras de insectos. A pesar de las intensas lluvias que complicaban el rastreo aéreo, un grupo de pescadores escuchó los gritos de auxilio desde el río y alertó a las autoridades, lo que permitió que una brigada conjunta los localizara y evacuara vía aérea en helicóptero.
El rescate fue confirmado por el Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) y por el propio Ministerio de Obras Públicas, que calificó el operativo como “una labor precisa y coordinada entre esfuerzos terrestres y aéreos”.
Este sábado, tres de los ocupantes recibieron el alta médica tras recuperarse de lesiones menores e infecciones causadas por las condiciones adversas.
#Seguridad | Primeras fotos de los sobrevivientes de la avioneta Cessna 172 CP-1099, que el miércoles cayó en la ruta Baures-Trinidad. Los cinco familias fueron evacuados a centros hospitalarios. pic.twitter.com/QsQqyZP4zX
— Contacto Bolivia (@ContBolivia) May 2, 2025
Lo que parecía una tragedia inevitable, se transformó en una historia de resistencia humana y rápida respuesta institucional. Una vez más, la selva puso a prueba la vida… y la vida venció.




