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El impacto potencial de los nuevos aranceles de Trump en la economía ecuatoriana y el sustento de millones de familias

Imagen tomada de BBC

Las recientes decisiones comerciales de la administración de Donald Trump han encendido las alarmas en varios países latinoamericanos. Ecuador, con una alta dependencia de las remesas enviadas desde el exterior —principalmente desde Estados Unidos—, se enfrenta a un posible golpe económico si estas políticas proteccionistas se extienden a los flujos financieros.

Las remesas representan actualmente el 5,3% del PIB ecuatoriano, alcanzando en 2024 un récord de USD 6.539 millones, según el Banco Central del Ecuador. Esta cifra no solo refleja la magnitud del fenómeno migratorio, sino su profunda implicancia social y económica: millones de hogares ecuatorianos dependen de este dinero para cubrir necesidades básicas y dinamizar sectores como el comercio, la educación y la salud.

El 73,5% de las remesas provienen de Estados Unidos, lo que deja al país particularmente expuesto ante cualquier decisión unilateral de Washington. Con la imposición reciente de un arancel del 10% a las importaciones ecuatorianas, expertos temen que el próximo paso de Trump sea apuntar a las remesas, como parte de su estrategia para presionar a los socios comerciales.

La economista María Herrera advierte que un arancel similar sobre estos flujos financieros “afectaría directamente a los hogares más vulnerables del país”, provocando un encarecimiento de las transferencias, menor consumo, y eventualmente, una desaceleración económica regional, especialmente en provincias como Guayas, Azuay y Pichincha, que concentran más del 65% de las remesas.

Además, el Banco Mundial ya ha señalado que imponer impuestos a las remesas —consideradas ingresos ya gravados en los países emisores— constituye una medida regresiva y contraproducente, que puede incentivar el uso de canales informales y reducir la seguridad financiera.

En este contexto, se hace urgente para Ecuador replantear su estrategia económica: diversificar los destinos migratorios, fortalecer los canales formales de transferencia, establecer acuerdos bilaterales específicos sobre remesas y mejorar la competitividad nacional. Solo así el país podrá proteger uno de sus pilares más sensibles y vitales frente a un entorno internacional cada vez más incierto.

Las políticas de Trump podrían marcar el inicio de una nueva etapa de proteccionismo financiero. Ecuador, como otros países de la región, debe prepararse para enfrentarla con respuestas firmes, coordinadas y sobre todo, anticipadas. Porque proteger las remesas es proteger a las familias que sostienen el país desde el exterior.

Fuente: Primicias

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