
Una joven estudiante de Medicina perdió la visión tras una cirugía realizada en el hospital Eugenio Espejo de Quito. Angie Sánchez, de 23 años, fue sometida a una biopsia nasal en noviembre de 2023, luego de que se le detectara un tumor en el cerebro. Según su abogado, el procedimiento se llevó a cabo de forma repentina, sin acompañamiento familiar, y al despertar de la anestesia, Angie notó que no podía ver. A pesar de alertar a las enfermeras, no recibió atención hasta el día siguiente, cuando un médico atribuyó la pérdida visual a una supuesta reacción del tumor, calificando la cirugía como un “éxito”.
Especialistas externos determinaron que Angie sufrió un daño irreversible en el nervio óptico y que el tumor era benigno y tratable con medicación, lo que cuestiona la necesidad de la intervención. El proceso legal por presunta mala práctica médica está estancado desde hace más de un año, sin que se haya designado un equipo de peritos. Mientras tanto, el médico que realizó la cirugía sigue ejerciendo, y la familia denuncia la falta de seguimiento por parte del hospital.
El hospital sostiene que actuó conforme al diagnóstico inicial y que la cirugía no tuvo complicaciones inmediatas, aunque la pérdida de visión se presentó al día siguiente. Sin embargo, la familia asegura que no ha recibido ni atención ni explicaciones claras. Angie, quien antes llevaba una vida activa como estudiante, enfrenta ahora una dura adaptación a su nueva realidad, pero mantiene firme su deseo de terminar la carrera. Su defensa exige una reparación integral y que el caso siente un precedente para evitar nuevas negligencias médicas en el sistema público ecuatoriano.
Basado en: Primicias




