
La Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de detención contra el expresidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, por presuntos crímenes de lesa humanidad relacionados con su violenta lucha contra las drogas, que durante su mandato resultó en la muerte de más de 6.000 personas, según cifras oficiales. Sin embargo, organizaciones independientes sugieren que el número de víctimas podría ser considerablemente mayor debido a las ejecuciones extrajudiciales.
El arresto de Duterte ocurrió el martes, en medio de escenas caóticas en el aeropuerto de Manila, cuando regresaba de Hong Kong. Su hija, Veronica Duterte, denunció que su padre fue «subido a la fuerza» a un avión con destino a La Haya, sin considerar su delicado estado de salud. Esta detención se produjo poco después de que Interpol recibiera la orden oficial de arresto de la CPI.
La CPI investiga la brutal represión antidroga del expresidente, quien justificó su política de «mano dura» como una respuesta necesaria para combatir el narcotráfico. A pesar de las numerosas denuncias de violaciones de derechos humanos, Duterte ha negado en varias ocasiones las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales, aunque ha admitido haber autorizado el uso de la fuerza letal en ciertos casos.
La detención de Duterte ha sido celebrada por grupos de derechos humanos, que consideran este paso fundamental para la rendición de cuentas en Filipinas. Por su parte, el gobierno de Filipinas ha señalado que podría colaborar con la CPI para cumplir con la orden de arresto, aunque la situación política sigue siendo tensa debido a la fuerte polarización que genera su legado.
Fuente: CNN




