
El cantón de Camilo Ponce Enríquez, en la provincia de Azuay, ha superado a otras localidades del país para convertirse en el cantón más violento de Ecuador en relación a su población, según los datos de 2024. Este poblado minero experimentó un incremento alarmante en su tasa de homicidios, que alcanzó los 258,56 por cada 100.000 habitantes, lo que representa más de seis veces la tasa nacional promedio.
En comparación con el año anterior, Ponce Enríquez ascendió 12 lugares en el ranking de violencia, registrando una tasa de homicidios 12 veces superior al promedio de América Latina. En 2024, el cantón vivió un año marcado por secuestros masivos de trabajadores mineros, masacres relacionadas con enfrentamientos armados por el control de la minería ilegal y el asesinato del alcalde José Sánchez en abril. Los conflictos se dan en medio de una feroz disputa por el oro entre facciones de GDO, que han dominado las concesiones mineras en la zona mediante extorsiones y violencia.
Las altas tasas de criminalidad de Ponce Enríquez están vinculadas a las actividades ilegales en la minería, un sector en el que los GDO también lavan dinero. A pesar de los esfuerzos del gobierno, como el decomiso de explosivos y el desmantelamiento de operaciones ilegales, los efectos devastadores de estas actividades siguen afectando la región.

Junto a Ponce Enríquez, otros cantones como Puebloviejo (Los Ríos) y Naranjal (Guayas) están entre los tres más violentos en relación a su población. Puebloviejo mantiene la misma posición que en 2023, mientras que Naranjal ocupa el tercer lugar en el ranking, destacándose por su alta tasa de homicidios vinculados al narcotráfico y las rutas de armas.
Los cantones de Los Ríos, como Babahoyo, también presentan tasas alarmantes de criminalidad. En general, 2024 se consolidó como el segundo año más violento en la historia reciente de Ecuador, con una reducción del 12,71% en los homicidios en comparación con el año anterior. Sin embargo, la violencia sigue siendo una grave preocupación, con 61 cantones por encima de la media nacional de homicidios.
Los altos índices de violencia en zonas como Los Ríos y Guayas reflejan el creciente interés de organizaciones criminales por controlar importantes rutas viales y el tráfico de narcóticos, lo que ha convertido a estas regiones en áreas clave para el almacenamiento y transporte de drogas hacia puertos de exportación.




