
Un devastador aluvión arrasó la comunidad de San Isidro de Tambaló, en la parroquia San Fernando, cerca de Ambato, dejando una vivienda sepultada bajo toneladas de lodo y escombros. El desastre ocurrió durante la noche, despertando a los moradores con su sonido ensordecedor. En el interior de la casa se encontraba un adulto mayor que no pudo escapar a tiempo, lo que conmocionó profundamente a la comunidad.
Vecinos y bomberos trabajaron incansablemente en una minga comunitaria, utilizando palas, palos y sus propias manos para retirar el lodo. Tras varias horas de esfuerzo, lograron recuperar el cuerpo sin vida del adulto mayor. Siguiendo sus tradiciones, los comuneros decidieron realizar el funeral directamente, sin trasladar el cuerpo al Centro Forense, en una muestra de respeto y unidad ante la tragedia.
Este desastre refleja la vulnerabilidad de las localidades de Tungurahua frente a los embates de la naturaleza. Las autoridades locales han instado a la población a mantenerse alerta y tomar precauciones ante posibles nuevos deslizamientos. Mientras tanto, la comunidad enfrenta el impacto emocional y material de esta tragedia, demostrando una notable solidaridad y resiliencia en medio de la adversidad.




