El cierre del Bloque 43 ITT, en la provincia amazónica de Orellana, implicará un hueco fiscal para las finanzas públicas, en medio de muchas necesidades de financiamiento.
El abandono anticipado del bloque 43 ITT busca cumplir el mandato de la mayoría de ecuatorianos que votó en agosto de 2023 para dejar el petróleo del ITT bajo tierra, lo que implica desmontar su infraestructura actual.
Pero hacerlo es un proceso que tomaría al menos cinco años y cinco meses. Este miércoles 28 de agosto, el Gobierno ya cerró el pozo Ishpingo B-56, el primero de los 247 que existen en ese bloque petrolero.
El costo por el cese anticipado de operaciones y abandono del bloque ascendería a USD 654 millones. En ese presupuesto no se considera el monto para contrataciones, estudios y convenios vigentes de relaciones comunitarias y responsabilidad social.
Las inversiones en el desarrollo del Bloque 43 ITT iniciaron en 2010. Hasta julio de 2023, la inversión en este bloque alcanzó USD 1.895 millones.
Estas cifras son parte del informe preliminar sobre impactos y puntos de atención respecto al cumplimiento de la consulta popular para el cierre anticipado de operaciones y abandono del Bloque 43 ITT de Petroecuador.
Dentro de este estudio preliminar se cita un estudio del Banco Central, que indica que de acuerdo a las expectativas de producción del Bloque 43 ITT entre 2023-2043, que ascenderían a 281,8 millones de barriles, la no explotación del campo conllevaría a una reducción en los ingresos brutos por USD 17.634,5 millones, considerando un precio promedio de USD 62,6 por barril.





