
El fenómeno de Rúa comenzó en 2021, cuando empezó a publicar videos en TikTok denunciando irregularidades en obras públicas de distintas regiones de Colombia. Su primer gran caso fue la exposición de problemas en la “Vía de la Prosperidad” en el departamento del Magdalena, contenido que rápidamente se viralizó y marcó el inicio de su crecimiento en redes.
Su estilo particular —apareciendo con una máscara de elefante, bailando sobre puentes inconclusos o señalando carreteras abandonadas— llamó la atención de miles de ciudadanos que veían en sus videos una forma directa de fiscalizar el uso de los recursos públicos.
Durante cinco años realizó veeduría ciudadana, presionando a autoridades y contratistas para que varias obras detenidas fueran intervenidas, reactivadas o investigadas. Esa exposición constante también lo convirtió en blanco de amenazas, lo que lo obligó a abandonar su ciudad natal y mantener su identidad en reserva durante mucho tiempo.
Finalmente decidió revelar su rostro para oficializar su candidatura al Senado. Con una campaña impulsada principalmente por redes sociales y el respaldo de miles de seguidores, logró más de 113.000 votos, consolidándose como una de las sorpresas de la jornada electoral.
El caso del ‘Elefante Blanco’ refleja cómo el activismo digital y la fiscalización ciudadana pueden transformarse en capital político en la era de las redes sociales.




