Siendo un adulto mayor, don Marcelo Paz todavía trabajaba para sobrevivir.
Nunca imaginó quedarse sin nada. De un momento a otro, la diabetes deterioró su salud, le hizo perder parte de su brazo y con ello también su trabajo… y su sustento.
Vive en la parroquia Bella María, en el cantón Santa Rosa, junto a su esposa, una mujer con discapacidad. Están solos, sin ingresos y enfrentando una realidad cada vez más difícil.
Su condición física ya no le permite trabajar. El hombre que antes se sostenía con su esfuerzo, hoy sobrevive gracias a la ayuda de amigos y familiares.
Las necesidades son urgentes. Escasean los alimentos, no cuentan con recursos económicos y su vivienda se encuentra en condiciones preocupantes: hay áreas sin piso, carecen de servicios básicos y el deterioro es evidente.
Aun así, no pierde la esperanza. Su mayor deseo es recuperarse para volver a trabajar, cubrir los gastos del hogar y comprar sus medicinas, ya que además de la amputación, padece artritis, una enfermedad que agrava su situación.
Hoy, don Marcelo necesita del apoyo de la ciudadanía santarroseña,
de los habitantes de la parroquia Bella María y de todas las personas que deseen sumarse para ayudar a esta pareja que hoy atraviesa una profunda crisis.




