
Entre los años 2001 y 2024, Ecuador registró 1.391 suicidios en la población infantil de 0 a 14 años, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). La cifra reflejó una problemática persistente que afectó principalmente a niños y adolescentes tempranos, con una tasa promedio de 1,23 casos por cada 100.000 habitantes en ese grupo etario y un incremento sostenido a lo largo de más de dos décadas.
El análisis de los registros evidenció que la mayor concentración de casos se dio entre los 12 y 14 años, edades que acumularon cerca del 83 % de los suicidios infantiles. La edad promedio de las víctimas fue de 12,6 años, y se reportaron casos desde los siete años de edad, lo que encendió alertas sobre la temprana exposición de los niños a situaciones de desesperanza, violencia y deterioro del entorno familiar y social.
Las cifras también mostraron un repunte reciente de la problemática. Tras un descenso registrado en 2022, cuando se contabilizaron 51 casos, los suicidios infantiles aumentaron a 57 en 2023 y alcanzaron 70 en 2024, lo que representó un incremento superior al 37 % en apenas dos años. Este comportamiento coincidió con un contexto nacional marcado por el aumento de la violencia y la inseguridad, factores que impactaron directamente en la estabilidad emocional de la niñez.
En cuanto a los métodos utilizados, el ahorcamiento y el envenenamiento concentraron la mayoría de los casos, lo que evidenció la facilidad de acceso de los niños a medios letales dentro de sus propios hogares. Aunque la distribución por sexo mostró una leve mayor incidencia en niños varones, los datos reflejaron que la desesperanza afectó de manera similar a niños y niñas, reforzando la urgencia de fortalecer políticas públicas de prevención, atención psicológica y protección integral de la infancia en el país.




