
Durante una operación militar en la provincia de Orellana, tropas del Ejército Ecuatoriano encontraron los cuerpos de dos miembros del Grupo Ilegal Armado (GIA) Comandos de Frontera, organización señalada como responsable del atentado contra una patrulla militar ecuatoriana ocurrido el 9 de mayo en el que murieron 11 soldados.
El operativo fue ejecutado en la zona de Alto Punino bajo la supervisión directa del Comandante General del Ejército, Henry Delgado Salvador, con el objetivo de asegurar el área conocida como Punto Cero y continuar con las labores de localización y neutralización de los agresores.
En el lugar, los uniformados hallaron dos cuerpos, uno con uniforme táctico y otro en ropa civil, además de granadas, municiones, explosivos, mochilas, medicamentos y distintivos del grupo armado irregular. Esto permitió confirmar la identidad de los fallecidos como miembros de Comandos de Frontera.
Las condiciones selváticas y climáticas dificultaron el desarrollo de las operaciones, por lo que el Ejército empleó tecnología avanzada como cámaras FLIR y sensores LiDAR, herramientas clave para el reconocimiento del terreno.
Las Fuerzas Armadas trabajaron en coordinación con la Policía Nacional, encargada del control en rutas estratégicas y la búsqueda de posibles sospechosos en zonas pobladas cercanas. También se coordinó con las autoridades judiciales el levantamiento de los cadáveres y la gestión legal del material incautado.
El Comando del Ejército reiteró que se mantendrá firme en su misión de defender la soberanía nacional y garantizar la seguridad del territorio, dejando claro que toda amenaza será enfrentada con determinación.




