Los gobernadores que llegaron a las provincias con un perfil ligado a la seguridad —policías y militares en servicio pasivo— han ido perdiendo peso en la estructura territorial del Ejecutivo, justo cuando la violencia sigue presionando a varias zonas del país. En los primeros meses del gobierno de Daniel Noboa, ese tipo de nombramientos marcó la línea: en diciembre de 2023, 11 de los primeros 18 gobernadores designados venían de la fuerza pública, una apuesta asociada al discurso de “mano dura” y a la idea de recuperar gobernabilidad en cada rincón del Ecuador.
Dos años después, el escenario cambió. El artículo detalla que el Ejecutivo ha designado 76 gobernadores y que el 66% son civiles, mientras que entre los 23 nombramientos vigentes apenas seis (26%) tienen experiencia en temas de seguridad. A la par, las gobernaciones dejaron de funcionar como piezas estables y pasaron a moverse bajo una lógica de rotación constante, con cambios frecuentes que, en la práctica, debilitan continuidad y capacidad de gestión política en territorio.
Esa inestabilidad también se refleja en el Ministerio de Gobierno, cartera que articula la relación del régimen con gobiernos locales, organizaciones sociales y comunidades: en dos años hubo seis ministros (Mónica Palencia, Michele Sensi Contugi, Arturo Félix, José de la Gasca, Zaida Rovira y Nataly Morillo), lo que equivale a un promedio de un titular cada cuatro meses. El texto recuerda que, más allá del enfoque de seguridad, todos los gobiernos necesitan operadores políticos que sostengan la gobernabilidad en provincias y cuiden la imagen del Presidente a través de gobernadores, jefes políticos y otras autoridades locales.
Los cambios se concentran en las provincias más complejas, ya sea por la violencia del crimen organizado o por el descontento con la gestión. PRIMICIAS ubica como “territorios” más difíciles a Los Ríos, El Oro, Guayas, Manabí e Imbabura, donde se registran entre cinco y siete gobernadores en este periodo. En Guayas, por ejemplo, el recambio es especialmente acelerado: el promedio es de un gobernador cada 3,4 meses, y el propio Noboa anunció el 13 de febrero que se trasladaría a trabajar desde Guayaquil, ciudad clave también por su peso electoral.
En contraste, hay provincias con estabilidad: Sucumbíos y Pastaza mantienen al mismo gobernador desde el inicio, y Zamora, Cañar y Bolívar solo han cambiado una vez. El reportaje plantea así una conclusión de fondo: la estrategia inicial de colocar perfiles de seguridad en gobernaciones fue transitoria y se fue diluyendo, mientras el Ejecutivo lidia con un tablero territorial donde la rotación se volvió la norma.
Fuente: Primicias




