En el marco de las festividades por la devoción a la Virgen de El Cisne, celebrada cada agosto, Metalesa S.A. vivió una jornada de fe y comunidad. La imagen de la patrona recorrió las instalaciones en una emotiva procesión, que culminó con una misa campal oficiada por el párroco de la comunidad de Shumiral y acompañada por el personal de la empresa.
Posteriormente, se premió a los ganadores de los juegos deportivos, un espacio de compañerismo que fortalece los lazos entre los trabajadores. La alegría continuó con competencias típicas, donde los participantes recibieron regalos como muestra de gratitud.
Para Milton Romero, impulsor de esta iniciativa, cada celebración es una inversión en el capital más valioso de la empresa: su gente
Esta celebración refleja el equilibrio entre productividad y valor humano, pilares de Metalesa S.A. en Camilo Ponce Enríquez.
Así, entre fe, tradición y compañerismo, Metalesa S.A. demuestra que la minería no solo mueve la tierra, sino también el corazón de su gente. Cada sonrisa, cada mano unida en esta celebración, es testimonio de que el verdadero mineral no está solo bajo el suelo, sino en el espíritu de quienes trabajan por un futuro mejor.




