
Desde el 15 de abril, los ciudadanos israelíes tienen prohibido ingresar a Maldivas, uno de los destinos turísticos más codiciados del mundo. La medida, respaldada por el gobierno y la oposición del país, busca enviar un mensaje claro de solidaridad con el pueblo palestino y condenar públicamente la ofensiva militar israelí en Gaza, que muchos califican como genocidio.
La República de Maldivas, que históricamente no ha reconocido al Estado de Israel, refuerza así su postura diplomática con una acción que marca un nuevo capítulo en la tensa relación entre ambas naciones. En la capital, Malé, se han registrado en las últimas semanas varias movilizaciones ciudadanas en apoyo a Palestina, lo que ha aumentado la presión sobre las autoridades para tomar acciones concretas.
La decisión tiene un fuerte componente simbólico y político, y subraya cómo el conflicto en Medio Oriente sigue teniendo repercusiones a nivel global.




