
La minería ilegal en la cuenca del río Nanay, en Loreto, Perú, sigue en aumento, con más de 50 dragas registradas y nuevas embarcaciones de metal en construcción, conocidas como tracas, que están socavando las riberas del río en busca de oro. Las autoridades no solo están preocupadas por el incremento de las dragas, sino también por la falta de vigilancia adecuada en la zona, ya que estos mineros ilegales evaden la justicia con tecnología avanzada. Según la plataforma RAMI, en febrero se detectaron 35 nuevas dragas en el río, y las imágenes satelitales muestran balsas realizando actividades ilegales a lo largo de la ribera.
Las comunidades indígenas en la cuenca del río Nanay también están enfrentando amenazas por parte de los mineros ilegales, que ven con desdén las actividades de vigilancia comunal. Al menos 15 defensores ambientales de estas comunidades han solicitado protección ante las agresiones y amenazas, y uno de ellos está bajo el mecanismo de protección de defensores. La vigilancia comunal, una estrategia de autoprotección para frenar la minería ilegal, ha provocado enfrentamientos con los mineros, quienes a menudo usan violencia para proteger sus actividades. Sin embargo, los vigilantes siguen luchando contra el avance de la minería ilegal, y comunidades como Seis Hermanos tienen sistemas organizados de vigilancia con el apoyo del gobierno regional.
En respuesta a la creciente amenaza para el medio ambiente y la salud pública, la ciudad de Iquitos ha visto un fuerte rechazo a la minería ilegal, especialmente debido a la contaminación del río Nanay, que abastece de agua a la ciudad. El 20 de marzo, Día Mundial del Agua, se llevará a cabo una marcha en Iquitos para protestar por la destrucción del río. Tras varias marchas, la entrega de concesiones mineras en la zona fue suspendida por dos años, aunque la minería continúa expandiéndose, alimentada por el narcotráfico y el interés de grandes mercados internacionales.
Basado en: Mongabay Latam




