En la madrugada del 10 de agosto de 2024, un grupo de aproximadamente cuatro asaltantes robó una campana de más de 100 años de antigüedad del monasterio de El Carmen Bajo, en el Centro Histórico de Quito.
Además de sustraer la campana, los delincuentes se llevaron varios metros de cables eléctricos, lo que dejó al convento sin energía.
Las religiosas descubrieron el robo al intentar hacer sonar la campana durante la misa, encontrando solo la soga en el suelo. Los ciudadanos lamentan profundamente la pérdida de esta pieza patrimonial y el daño al lugar de culto.




